"La educación
ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser".
Hesíodo
POR
UNA FORMACIÓN EN BASE A COMPETENCIAS
Elaborado por GARCIA RODRIGUEZ, ZOILA LUIZA - ZOLU
Las razones que precisan un estudio minucioso de
la aplicación de competencias en el proceso educativo son esenciales, por ello
el presente ensayo tiene como principal objetivo insertar la aplicación de
estas en la labor docente para optimizar el logro de un aprendizaje integral en
los alumnos de los distintos niveles educativos.
Entiéndase a competencias como el conjunto de
conocimientos, procedimientos, valores y actitudes combinados, coordinados e
integrados en la acción y adquiridos a través de la experiencia que permiten al
individuo resolver problemas específicos de forma autónoma y flexible, lo que
las hace eficaces en una situación o contexto determinados.
El concepto de competencia, tal y como se
entiende en la educación, resulta de las nuevas teorías de cognición y
básicamente significa saberes de ejecución. Puesto que todo proceso de
“conocer” se traduce en un “saber”, entonces es posible decir que son
recíprocos competencia y saber: saber pensar, saber desempeñar, saber
interpretar, saber actuar en diferentes escenarios, desde sí y para los demás
(dentro de un contexto determinado). [1]
Chomsky (1985), a partir de las teorías del
lenguaje, instaura el concepto y define competencias como la capacidad y
disposición para el desempeño y para la interpretación.
La educación basada en competencias (Holland,
1966-97) se centra en las necesidades, estilos de aprendizaje y potencialidades
individuales para que el alumno llegue a manejar con maestría las destrezas
señaladas por la industria.
Formula actividades cognoscitivas dentro de
ciertos marcos que respondan a determinados indicadores establecidos y asienta
que deben quedar abiertas al futuro y a lo inesperado.
Una competencia en la educación, es una
convergencia de los comportamientos sociales, afectivos y las habilidades
cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo
adecuadamente un papel, un desempeño, una actividad o una tarea. [2]
Gardner (1998), por ejemplo, en su Teoría de las
Inteligencias Múltiples distingue de la siguiente manera las competencias que
deben desarrollar los alumnos en el área del arte:
Producción. Hacer una composición o interpretación musical, realizar una
pintura o dibujo, escribir imaginativamente o creativamente.
Percepción. Efectuar distinciones o discriminaciones desde el pensamiento
artístico.
Reflexión. Alejarse de la propia producción e intentar comprender los
objetivos, motivos, dificultades y efectos conseguidos.
Como se puede apreciar, Gardner señala que quien
se educa para producir artísticamente ha de construir percepciones que van más
allá de las habilidades de saber mirar, observar, captar y que, por lo tanto,
las otras habilidades conjuntas a la competencia “construir percepciones” son:
saber distinguir y discriminar desde el pensamiento artístico y desde un marco
conceptual que fundamente la relación entre las habilidades, los procesamientos
cognitivos y los valores.
El desempeño en la educación está determinado
por una manifestación externa que evidencia el nivel de aprendizaje del
conocimiento y el desarrollo de las habilidades y de los
valores del alumno.
El
resultado del desempeño es un fin planificado que también requiere se
planifique el desarrollo de ciertas habilidades y destrezas específicas, que se
habrán elegido de acuerdo con el objetivo deseado. [3]
La intención que se da a la competencia es
desempeñar o producir algo para sí y para los demás, esta intención se vincula
con la estructura cognoscitiva de quien lo desempeña o produce y con las normas
o criterios de quienes lo evalúan y lo interpretan.
La construcción de competencias debe realizarse
desde el marco conceptual de la institución y desde las metodologías que las
determinen.
El producto o desempeño debe presentarse de
acuerdo con los términos o criterios de las exigencias de calidad que
previamente se habrán acordado o establecido para la presentación o el
desempeño.
La construcción de competencias no puede
realizarse de manera aislada, sino que debe hacerse a partir de una educación
flexible y permanente, desde una teoría explícita de la cognición, dentro del
marco conceptual de la institución, en un entorno cultural, social, político y
económico.
Las competencias, igual que las actitudes, no
son potencialidades a desarrollar porque no son dadas por herencia ni se
originan de manera congénita, sino que forman parte de la construcción
persistente de cada persona, de su proyecto de vida, de lo que quiere realizar
o edificar y de los compromisos que derivan del proyecto que va a realizar.
La
construcción de competencias debe relacionarse con una comunidad específica, es
decir, desde los otros y con los otros (entorno social), respondiendo a las
necesidades de los demás y de acuerdo con las metas, requerimientos y
expectativas cambiantes de una sociedad abierta.
El desempeño debe planificarse de tal manera que
admita que el alumno tenga un desarrollo apropiado en las distintas situaciones
y pueda adaptarse a las cambiantes formas de organización del trabajo.
Con lo anterior es posible afirmar que las
competencias en la educación pueden definirse como la convergencia entre los
conocimientos de la disciplina, las habilidades genéricas y la comunicación de
ideas.
Las habilidades genéricas especifican lo que se
debe hacer para construir una competencia u obtener un resultado o un
desempeño: trabajo de equipo, planteamiento de problemas, encontrar y evaluar
la información, expresión verbal y escrita, uso de las nuevas tecnologías y
resolución de problemas.
En la educación basada en competencias, estas
dirigen el sentido del aprendizaje, quien aprende lo hace desde la
intencionalidad de producir o desempeñar algo, involucrándose con las
interacciones de la sociedad.
A manera de síntesis puedo determinar que las
competencias son parte y producto final del proceso educativo. “Competencia” es
su construcción durante el proceso educativo, como también lo es su desempeño,
es decir, el resultado práctico del conocer.
En la educación basada en competencias quien
aprende lo hace al identificarse con lo que produce, al reconocer el proceso
que realiza para construir y las metodologías que utiliza. Al finalizar cada
etapa del proceso se observan y evalúan la(s) competencia(s) que el sujeto ha
construido. [4]
La educación basada en competencias es un
enfoque sistemático del conocer y del desarrollo de habilidades; se determina a
partir de funciones y tareas precisas. Se describe como un resultado de lo que
el alumno está capacitado a desempeñar o producir al finalizar una etapa.
La evaluación determina qué específicamente va a
desempeñar o construir el estudiante y se basa en la comprobación de que el
alumno es capaz de construirlo o desempeñarlo.
Frente al volumen de contenidos y para adaptarse
a las nuevas demandas laborales y sociales, deben centrarse en cómo gestionar
el conocimiento: actividad que conlleva el manejo de procedimientos y el saber
utilizar lo que se sabe para generar nuevo conocimiento.
En cuanto a los sistemas educativos
tradicionales deben facilitar procesos de aprendizaje activos donde el alumno
sea el principal protagonista, crear entornos de aprendizajes flexibles
aprovechando la potencialidad de las TIC, así como, lograr una mayor
interacción entre los distintos agentes implicados en los sistemas educativos
ante la creciente demanda de aprendizaje permanente. [5]
Del aprender a hacer o conocer, al aprender a
aprender. Del conocimiento de una materia específica, a la adquisición de
competencias transversales que posibiliten el aprendizaje durante toda la vida.
Del almacenaje del conocimiento, a valorar cómo se organiza.
El aprendizaje gira, por tanto, en torno al
conocimiento, que existe y se crea, como resultado de considerar, interpretar y
utilizar la información combinada con la propia experiencia y capacidad.
En resumen puedo afirmar que los procesos de
aprendizaje tienen por finalidad desarrollar en el alumno tanto las habilidades
necesarias para generar nuevos conocimientos, como las competencias requeridas
para ser capaz de poner en práctica lo que conoce; esto es, la capacidad para
utilizar el conocimiento que ha construido, y que, en la actualidad, aparece
como principal indicador por el que se mide la calidad de los resultados del
aprendizaje.
La educación actual sin competencias solo se
limita a brindar un conocimiento limitado y momentáneo; difícil situación con
la que batallan los maestros.
Por ello concluyo en que la trascendencia de la inserción de
competencias en el proceso de aprendizaje es vital para poder hacer frente a una educación obsoleta y
unidireccional y apuntar hacia una formación integral, ya que los conocimientos
que los estudiantes aprenden hoy podrán ser obsoletos mañana; sin embargo las
habilidades integrales no envejecen, se desarrollan y aumentan, especialmente
si se aprenden en un clima liberal de aprendizaje donde todos los actores de
este proceso interactúen con un fin único de progreso personal y social.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
·
BOGOYA,
D., TORRADO, María. Competencias y proyectos pedagógicos.
Capítulo: Educar para el desarrollo de las competencias: Una propuesta para
reflexionar. Santa Fe de Bogotá. Universidad Nacional de Colombia, 2000.
·
CHÁVEZ U.
Las Competencias en la Educación para el trabajo. Seminario sobre Formación
Profesional y Empleo. México D.F., 1998.
·
DÍAZ, F y
HERNÁNDEZ, G. Estrategias docentes para
un aprendizaje significativo. Editorial Mc Graw Hill. México, 1998.
·
GÓMEZ E.,
Jairo. Lineamientos pedagógicos para una
educación por competencias. Sociedad Colombiana de Pedagogía. Santa Fe de
Bogotá, 2002.
·
IAFRANCESCO
V. Giovanni. Evaluación integral de
aprendizajes. Taller Universidad de Antioquia, 2004.
[1] BOGOYA, D., TORRADO, María.
Competencias y proyectos
pedagógicos. Capítulo: Educar para el desarrollo de las competencias: Una
propuesta para reflexionar. Santa Fe de Bogotá. Universidad Nacional de Colombia,
2000.
[2] GÓMEZ E., Jairo. Lineamientos pedagógicos para una educación por
competencias. Sociedad Colombiana de Pedagogía. Santa Fe de Bogotá, 2002.
[3] CHÁVEZ U. Las Competencias en la Educación para el trabajo. Seminario
sobre Formación Profesional y Empleo. México D.F., 1998.
[4] DÍAZ, F y HERNÁNDEZ, G. Estrategias docentes para un aprendizaje
significativo. Editorial Mc Graw Hill. México, 1998.
[5] IAFRANCESCO V. Giovanni. Evaluación integral de aprendizajes. Taller
Universidad de Antioquia, 2004.
2 comentarios:
SALUDOS ATTE WWW.MAESTROULISES666.BLOGSPOT.COM
FACHITO666@HOTMAIL.COM
SALUDOS ATTE WWW.MAESTROULISES666.BLOGSPOT.COM
FACHITO666@HOTMAIL.COM
Publicar un comentario