miércoles, 10 de septiembre de 2014

POR UNA FORMACIÓN EN BASE A COMPETENCIAS: Ensayo Elaborado por GARCIA RODRIGUEZ, ZOILA LUIZA - ZOLU para el curso "Formación por Competencias" en la UNIVERSIDAD PRIVADA NORBERT WIENER ESCUELA DE POSGRADO


 "La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser". 
Hesíodo

POR UNA  FORMACIÓN EN BASE A COMPETENCIAS
Elaborado por GARCIA RODRIGUEZ, ZOILA LUIZA - ZOLU

Las razones que precisan un estudio minucioso de la aplicación de competencias en el proceso educativo son esenciales, por ello el presente ensayo tiene como principal objetivo insertar la aplicación de estas en la labor docente para optimizar el logro de un aprendizaje integral en los alumnos de los distintos niveles educativos.
Entiéndase a competencias como el conjunto de conocimientos, procedimientos, valores y actitudes combinados, coordinados e integrados en la acción y adquiridos a través de la experiencia que permiten al individuo resolver problemas específicos de forma autónoma y flexible, lo que las hace eficaces en una situación o contexto determinados.
El concepto de competencia, tal y como se entiende en la educación, resulta de las nuevas teorías de cognición y básicamente significa saberes de ejecución. Puesto que todo proceso de “conocer” se traduce en un “saber”, entonces es posible decir que son recíprocos competencia y saber: saber pensar, saber desempeñar, saber interpretar, saber actuar en diferentes escenarios, desde sí y para los demás (dentro de un contexto determinado). [1]
Chomsky (1985), a partir de las teorías del lenguaje, instaura el concepto y define competencias como la capacidad y disposición para el desempeño y para la interpretación.
La educación basada en competencias (Holland, 1966-97) se centra en las necesidades, estilos de aprendizaje y potencialidades individuales para que el alumno llegue a manejar con maestría las destrezas señaladas por la industria.
Formula actividades cognoscitivas dentro de ciertos marcos que respondan a determinados indicadores establecidos y asienta que deben quedar abiertas al futuro y a lo inesperado.
Una competencia en la educación, es una convergencia de los comportamientos sociales, afectivos y las habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un papel, un desempeño, una actividad o una tarea. [2]
Gardner (1998), por ejemplo, en su Teoría de las Inteligencias Múltiples distingue de la siguiente manera las competencias que deben desarrollar los alumnos en el área del arte:
Producción. Hacer una composición o interpretación musical, realizar una pintura o dibujo, escribir imaginativamente o creativamente.
Percepción. Efectuar distinciones o discriminaciones desde el pensamiento artístico.
Reflexión. Alejarse de la propia producción e intentar comprender los objetivos, motivos, dificultades y efectos conseguidos.
Como se puede apreciar, Gardner señala que quien se educa para producir artísticamente ha de construir percepciones que van más allá de las habilidades de saber mirar, observar, captar y que, por lo tanto, las otras habilidades conjuntas a la competencia “construir percepciones” son: saber distinguir y discriminar desde el pensamiento artístico y desde un marco conceptual que fundamente la relación entre las habilidades, los procesamientos cognitivos y los valores.
El desempeño en la educación está determinado por una manifestación externa que evidencia el nivel de aprendizaje del conocimiento y el desarrollo de las habilidades y de los valores del alumno.
 El resultado del desempeño es un fin planificado que también requiere se planifique el desarrollo de ciertas habilidades y destrezas específicas, que se habrán elegido de acuerdo con el objetivo deseado. [3]
La intención que se da a la competencia es desempeñar o producir algo para sí y para los demás, esta intención se vincula con la estructura cognoscitiva de quien lo desempeña o produce y con las normas o criterios de quienes lo evalúan y lo interpretan.
La construcción de competencias debe realizarse desde el marco conceptual de la institución y desde las metodologías que las determinen.
El producto o desempeño debe presentarse de acuerdo con los términos o criterios de las exigencias de calidad que previamente se habrán acordado o establecido para la presentación o el desempeño.
La construcción de competencias no puede realizarse de manera aislada, sino que debe hacerse a partir de una educación flexible y permanente, desde una teoría explícita de la cognición, dentro del marco conceptual de la institución, en un entorno cultural, social, político y económico.
Las competencias, igual que las actitudes, no son potencialidades a desarrollar porque no son dadas por herencia ni se originan de manera congénita, sino que forman parte de la construcción persistente de cada persona, de su proyecto de vida, de lo que quiere realizar o edificar y de los compromisos que derivan del proyecto que va a realizar.
 La construcción de competencias debe relacionarse con una comunidad específica, es decir, desde los otros y con los otros (entorno social), respondiendo a las necesidades de los demás y de acuerdo con las metas, requerimientos y expectativas cambiantes de una sociedad abierta.
El desempeño debe planificarse de tal manera que admita que el alumno tenga un desarrollo apropiado en las distintas situaciones y pueda adaptarse a las cambiantes formas de organización del trabajo.
Con lo anterior es posible afirmar que las competencias en la educación pueden definirse como la convergencia entre los conocimientos de la disciplina, las habilidades genéricas y la comunicación de ideas.
Las habilidades genéricas especifican lo que se debe hacer para construir una competencia u obtener un resultado o un desempeño: trabajo de equipo, planteamiento de problemas, encontrar y evaluar la información, expresión verbal y escrita, uso de las nuevas tecnologías y resolución de problemas.
En la educación basada en competencias, estas dirigen el sentido del aprendizaje, quien aprende lo hace desde la intencionalidad de producir o desempeñar algo, involucrándose con las interacciones de la sociedad.
A manera de síntesis puedo determinar que las competencias son parte y producto final del proceso educativo. “Competencia” es su construcción durante el proceso educativo, como también lo es su desempeño, es decir, el resultado práctico del conocer.
En la educación basada en competencias quien aprende lo hace al identificarse con lo que produce, al reconocer el proceso que realiza para construir y las metodologías que utiliza. Al finalizar cada etapa del proceso se observan y evalúan la(s) competencia(s) que el sujeto ha construido. [4]
La educación basada en competencias es un enfoque sistemático del conocer y del desarrollo de habilidades; se determina a partir de funciones y tareas precisas. Se describe como un resultado de lo que el alumno está capacitado a desempeñar o producir al finalizar una etapa.
La evaluación determina qué específicamente va a desempeñar o construir el estudiante y se basa en la comprobación de que el alumno es capaz de construirlo o desempeñarlo.
Frente al volumen de contenidos y para adaptarse a las nuevas demandas laborales y sociales, deben centrarse en cómo gestionar el conocimiento: actividad que conlleva el manejo de procedimientos y el saber utilizar lo que se sabe para generar nuevo conocimiento.
En cuanto a los sistemas educativos tradicionales deben facilitar procesos de aprendizaje activos donde el alumno sea el principal protagonista, crear entornos de aprendizajes flexibles aprovechando la potencialidad de las TIC, así como, lograr una mayor interacción entre los distintos agentes implicados en los sistemas educativos ante la creciente demanda de aprendizaje permanente. [5]
Del aprender a hacer o conocer, al aprender a aprender. Del conocimiento de una materia específica, a la adquisición de competencias transversales que posibiliten el aprendizaje durante toda la vida. Del almacenaje del conocimiento, a valorar cómo se organiza.
El aprendizaje gira, por tanto, en torno al conocimiento, que existe y se crea, como resultado de considerar, interpretar y utilizar la información combinada con la propia experiencia y capacidad.
En resumen puedo afirmar que los procesos de aprendizaje tienen por finalidad desarrollar en el alumno tanto las habilidades necesarias para generar nuevos conocimientos, como las competencias requeridas para ser capaz de poner en práctica lo que conoce; esto es, la capacidad para utilizar el conocimiento que ha construido, y que, en la actualidad, aparece como principal indicador por el que se mide la calidad de los resultados del aprendizaje.
La educación actual sin competencias solo se limita a brindar un conocimiento limitado y momentáneo; difícil situación con la que batallan los maestros.
Por ello concluyo  en que la trascendencia de la inserción de competencias en el proceso de aprendizaje es vital para  poder hacer frente a una educación obsoleta y unidireccional y apuntar hacia una formación integral, ya que los conocimientos que los estudiantes aprenden hoy podrán ser obsoletos mañana; sin embargo las habilidades integrales no envejecen, se desarrollan y aumentan, especialmente si se aprenden en un clima liberal de aprendizaje donde todos los actores de este proceso interactúen con un fin único de progreso personal y social.

  
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

·         BOGOYA, D., TORRADO, María.  Competencias  y proyectos pedagógicos. Capítulo: Educar para el desarrollo de las competencias: Una propuesta para reflexionar. Santa Fe de Bogotá. Universidad Nacional de Colombia, 2000.

·         CHÁVEZ U. Las Competencias en la Educación para el trabajo. Seminario sobre Formación Profesional y Empleo. México D.F., 1998.

·         DÍAZ, F y HERNÁNDEZ, G. Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Editorial Mc Graw Hill. México, 1998.

·         GÓMEZ E., Jairo. Lineamientos pedagógicos para una educación por competencias. Sociedad Colombiana de Pedagogía. Santa Fe de Bogotá, 2002.

·         IAFRANCESCO V. Giovanni. Evaluación integral de aprendizajes. Taller Universidad de Antioquia, 2004.




[1] BOGOYA, D., TORRADO, María.  Competencias  y proyectos pedagógicos. Capítulo: Educar para el desarrollo de las competencias: Una propuesta para reflexionar. Santa Fe de Bogotá. Universidad Nacional de Colombia, 2000.
[2] GÓMEZ E., Jairo. Lineamientos pedagógicos para una educación por competencias. Sociedad Colombiana de Pedagogía. Santa Fe de Bogotá, 2002.
[3] CHÁVEZ U. Las Competencias en la Educación para el trabajo. Seminario sobre Formación Profesional y Empleo. México D.F., 1998.
[4] DÍAZ, F y HERNÁNDEZ, G. Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Editorial Mc Graw Hill. México, 1998.
[5] IAFRANCESCO V. Giovanni. Evaluación integral de aprendizajes. Taller Universidad de Antioquia, 2004.